1856. Se inventa la venta a plazos en Occidente.

1856. Se inventa la venta a plazos en Occidente.

No es totalmente cierto… vea si no este texto, encontrado en un pergamino egipcio, firmado por un campesino en Tebas, año 198 A.C
“Luego, todo lo que tengo ahora o que adquiriré, queda por este acto prendado a Nokhutes hasta que haya pagado totalmente mi deuda. Luego, si Nokhutes me inicia juicio por no haber cumplido mi obligación, reconozco el incremento de la deuda en concepto de daños. Luego, autorizo aquí al agente de Nokhutes a tratar conmigo, y prometo cumplir siempre, fielmente y sin demora todas sus instrucciones”.
Vivir a crédito no es nada nuevo. Lo usaron los egipcios, también los romanos, los celtas, y hasta los puritanos que viajaron en el Mayflower, poniendo en marcha la colonización de EE.UU, pagaron su pasaje a crédito.
No olvidemos que una de las fuentes de esclavos, en todas las épocas, procedía del impago de las deudas, pagaban con su cuerpo. Y la Literatura, hasta prácticamente el siglo pasado, está llena de historias donde las hijas eran entregadas por sus padres en matrimonio a avaros sin corazón, bajo pena de quedar arruinados y en prisión en caso contrario. En las novelas la cosa suele acabar bien, en la vida real, entregar una hija o un hijo para uso sexual o trabajo esclavo era más usual que lograr finales felices, y esto es algo que aún hoy, está en uso en sociedades subdesarrolladas.
Una fórmula algo más avanzada la inventaron los propietarios de bosques de caucho en el siglo XIX, y también los grandes terratenientes sudamericanos. Obligaban al trabajador a proveerse en exclusiva en la tienda del dueño de la finca. Esta aplicaba tasas de crédito tan desmesuradas que la deuda nunca podía ser pagada. Se lograba así trabajo a cambio de sólo alimentación, y la persecución por parte de la justicia (como deudor) de quien intentaba escapar de su esclavitud.
El sistema es poderoso y difícil de erradicar. Aún hoy y aquí leemos como los traficantes de blancas importan mujeres de Colombia o Rumania, pagándoles todos los gastos, y haciéndoles prostituirse mientras pagan su deuda, siempre a tipos imposibles.
Aunque la Venta a Plazos, para la mayoría de nosotros, es mucho más que esos desgraciados antecedentes. Tenemos casa o coche gracias a ese sistema de financiación, que se aplica a cualquier campo de la vida, desde los estudios al pago de nuestra boda. No se podría entender nuestra sociedad ni sería viable sin ella.
El sistema, tal como hoy lo conocemos, lo inicia la empresa Singer con las máquinas de coser allá en el año 1856. El cómo usó la Venta a Plazos para potenciarlas…lo veremos en otro post.

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